lunes, 13 de enero de 2014

sobre la eternidad




¡Un sueño cincelado
en el mármol de la eternidad!

¿Por qué buscar tan alto destino?

Mejor será acomodarse
al ritmo del amor de carne y hueso.

Ése que surge del roce real,
de las manos que se juntan,
de los ojos que se miran,
de la caricia que aflora,
del deseo que galopa,
del corazón que late acelerado.

¿Quién sabe si la eternidad
no sea un engaño más?



Juan Martín

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