sábado, 1 de noviembre de 2014

la mujer



Alcanzas la perfección
al entonar tu canción.

Como todas te forjaste en el vientre
de tu madre.

Como todas fuiste niña
y creciste.

Como todas,
te entregaste al juego
inocente y primigenio
y también,
probablemente,
a los brazos de tu primer amado.

Pero el entregar tu voz
a todo el mundo,
subida al escenario,
te hace entrar en el tiempo sin nombre
que hechiza el corazón
y la memoria.



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