domingo, 22 de marzo de 2015

Zapatito rosa




En plena hora punta matinal,
en el andén abarrotado,
estaba esperando el metro
-que también llega abarrotado-
para ir al curro.

En eso que veo en el suelo un zapatito rosa,
perdido sin duda por alguna linda muñeca.

Entonces me vino a la memoria la Cenicienta;
y aunque el zapatito era de plástico y no de cristal,
supuse que su dueña habría estado disfrutando
de una maravillosa fiesta,
ligando con un príncipe extraordinario
que se enamoró de ella sin remedio;
y además se había bebido algún que otro ponche
que le alegraba aún más si cabe la velada.

Pero he aquí que para ella la fiesta se acaba,
y en la prisa por meterse en el vagón,
antes de que se convierta en calabaza
y llegue tarde al curro,
extravió su zapatito rosa en el andén.


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