miércoles, 14 de octubre de 2015

Florecer




Esos paseos en bicicleta
por el verdor de los caminos suburbanos.
Canciones inefables
de un mundo encantado.

Tú y yo, solos los dos.

Con toda la belleza de la vida floreciendo.
Con toda la belleza de los corazones floreciendo.

El viento tiene color, las estrellas aroma...
El Sol despliega sobre los campos
sus mágicas y luminosas sedas.

Entonces y sólo entonces
nuestras cuerpos se abrazan.

Nuestras bocas,
una y otra vez, se juntan,
ansiosas,
antes que todo el esplendor del Universo
gire hacia destinos ignotos.

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