viernes, 23 de octubre de 2015

Flores perfumadas

 
 
 
 
No es fácil tomar conciencia
de las flores de la dicha,
ni saber qué extraña ciencia
las vela con la desdicha.
 
No es fácil saber por qué
los perfumes de esas flores,
cuyo color olvidé,
resultan embriagadores.
 
No sé explicarme el porqué,
aun estando tan marchitas,
a sus dominios llegué
con palabras manuscritas...
 
El alma arribó a mi mano
reclamando lo que es suyo:
aquel perfume lejano
que aflora cual dulce arrullo.
 

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