viernes, 25 de diciembre de 2015

Sueño




Despierta al final el sol,
que penetrando la bruma
nos presagia su esplendor
mientras oculta a la luna. 

Evoco así los momentos

en donde moró la dicha,
que son ahora firmamentos
poblados por la desdicha.

Aquel añil fue tan puro,

de brillo y de resplandor:
covirtióse en ocre oscuro
de gran espanto y dolor.

No sé bien cómo ha pasado:

esa extraña mutación
del albor inmaculado
a la negra maldición.

Puede que fueran los hados

o la suerte o el destino,
aquéllos que arrebataron
las luces de mi camino.

Así el sueño de la vida

yace al final tan truncado,
y abierta queda la herida
por haberlo así soñado.

Luce un incansable anhelo,
me convoca a porfiar
sabiendo bien que mi vuelo
no se puede remontar.

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