jueves, 11 de febrero de 2016

Fantasma enamorado




Había una vez un joven
que mucho se encandilaba
con una muchacha hermosa
a la que mucho él amaba.

Y pensando siempre el ella
el pobre ya no dormía,
por ello es que el torturado
grande insomnio padecía.

De tanto el pobre velar
estaba algo adormilado
y sin rumbo por la calle
andaba muy despistado.

¡Caminaba distraído,
sólo a su amada veía,
y a causa de tal despiste
al pobre pilló un tranvía!

Como el chico era creyente
raudo al cielo se subió,
y entre ángeles sin sexo
durante un tiempo vivió.

Mas su amor era tan hondo,
que la imagen de la amada,
aún en el Reino Celeste,
al pobre lo torturaba.

No se lo pensó dos veces,
a nadie lo consultó,
mas de tan enamorado
de los cielos se escapó.

Convertido ya en fantasma
por su antiguo barrio vaga,
sollozando sus tormentos,
su fortuna tan aciaga.

La causante de sus males
ni se pudo imaginar
que el lamento de la calle
de un fantasma era el penar.

Además como está viva
y es un ente terrenal,
ella se ha buscado un novio
y hacen el amor carnal.

Y nuestro humilde fantasma
mucho penaba por ello,
y a veces se arrepentía
de haber huido del cielo.

Tan nocturno y torturado
arrastraba su gemir,
que la gente se irritaba
pues no dejaba dormir.

¡Mas quien ama siempre vence
y una noche en un portón,
conoció a un alma en pena
y juntos felices son!

Juan Martín (11-2-2016)


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