domingo, 24 de abril de 2016

Morir de amor



Amar con el pensamiento, 
mirarla sin decir nada, 
con la conciencia embriagada 
de tan sublime tormento. 

Reo de tal encantamiento, 
de esta tortura velada, 
moriría yo por mi amada 
de puro enamoramiento. 

Ando desilusionado, 
lúgubre y atormentado: 
¡de su amor estoy sediento! 

Y si no la consiguiere, 
con certeza prefiriere 
mi propio fallecimiento.

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