lunes, 8 de diciembre de 2014

Las manos



Aunque las manos envejezcan
añoran aquellos años en que eran tersas.

Yo les diría que la vida las ha hecho más sabias,
pero no es cierto,
las ha hecho más amargas.

Por eso una de ellas escribe estas palabras.

Escribe y evoca, evoca y escribe...

Y lo que realmente desean,
la que escribe y la otra,
es acariciar el cuerpo de las estrellas
y sentir la brisa de un amanecer perdido
en el horizonte del tiempo.


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