jueves, 12 de febrero de 2015

amanecer de verano



Recordar es muy humano,
sobre todo evocando un pasado feliz,
y si además tal evocación va acompañada
de alguna canción de la época,
alguna fragancia,
alguna fotografía...

Pero evocar...
ya he evocado bastante,
ahora es tiempo de reinventar
o de inventar sin más.

Me voy a inventar la realidad
de un amanecer
de verano:

Despunta el día y estamos juntos.
Miro tus ojos fijos en mí,
rotas las cadenas del espacio y del tiempo,
y siento la fragancia de tus largos cabellos,
y tus pechos que florecen bajo la blusa:
tan jóvenes:
tan jóvenes como tus hombros desnudos
y tus brazos.

Miro tu falda y tus piernas y tus formas.
Eres el misterio que me atrae,
me perturba y me hechiza.

Suave caricia siente mi mano incrédula
al sentir la tuya:
tan nueva como tú y yo.

Miro tus ojos fijos en mí.
Los sentidos se nublan,
la mano del viento une nuestras bocas
en el primer beso;
mientras,
cantan las aves,
murmuran las fuentes y los rayos del sol penetran la fronda.
Siento el sabor de tu boca y cierro los ojos.
No sé decir si estoy soñando...


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