domingo, 31 de enero de 2016

Morir con el sol














Muere el sol por occidente:
el que tiempo atrás nació,
quien las horas alumbró,
aquél que surge en Oriente.

Nuevas jornadas vendrán;
muere el sol todos los días
y mueren mis alegrías
en las horas que se van.

Todo nace y todo muere;
ciego va y sin compasión,
sin posible apelación,
pasa el tiempo que nos hiere:

del cuerpo nuestra belleza,
del alma su flor más pura,
y un perfil de sepultura
va aflorando con certeza.

Cuando tenga que partir,
libre de duelo y tormento,
incendiado el firmamento,
con el sol quiero morir.


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