martes, 26 de enero de 2016

Papá





Papá,
hoy estoy comiendo solo
en un restaurante.
Frente a mí hay una silla vacía.
Imagino que estás sentado en ella,
frente a mí.
Sé que eso es imposible.
Hace tanto, tanto tiempo que partiste.
Pero en este momento te imagino aquí.
Estamos juntos, como cuando vivíamos
en el antiguo hogar.
Tenías tus defectos
-¡Nadie es perfecto!-
Pero eras mi papá y todo me lo diste.
Yo tampoco soy perfecto,
pero mi alma se enternece al recordarte
y las lágrimas me brotan.
Sueño que estamos juntos,
uno frente al otro,
comiendo,
charlando,
bebiendo de este vino…,
como si el tiempo hubiera, por arte de magia,
alterado su imperturbable rumbo.


1 comentario:

  1. Juan: !qué bonito poema a tu Papá! Siempre escribiste muy bien. Eres un gran poeta.
    Águeda

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