lunes, 11 de enero de 2016

Paraje de ensueño




En mi antiguo paraje de ensueño,
donde grata la vida corría,
era libre de penas y dueño
de un inmenso jardín alegría.

En mi antiguo paraje de otrora,
por barandas cubiertas de flor,
rebosante de luz y de aurora
transitaba mi sueño de amor.

Desde el grato calor del hogar
tras los vidrios del cuarto veía
en invierno las nieves llegar
con su albor que en alma sentía.

Era puro mi afán y mi sueño,
era grata la vida y su son.
Hoy me cuesta creer que fui dueño
de aquel mundo de pura ilusión.

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