miércoles, 13 de enero de 2016

Qué quedó...





¿Qué quedó de aquel semblante
que con luz propia brillara,
de aquel mundo fascinante
que por el éter flotara?

¿Qué fue de aquella mañana
cautiva de luz de amor,
de aquel alma tan lozana
entre pétalos de flor?

¿Qué fue de mi vida plena,
de aquel afán de aventura?
Hoy mi mirada esta llena
de tedio y de desventura;

hoy mi flor ha marchitado,
sólo resta este penar,
este ser encadenado
al consuelo de evocar.


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