viernes, 29 de abril de 2016

Como un mendigo





Como un mendigo fui, que suplicara
a los inciertos dioses del destino,
para que me mostrasen el camino
al mundo de ilusión, que tanto amara,

que de esta eterna angustia me dotara,
hurtando de mi ser tan dulce sino.
Ni tan siquiera sé si fue divino
el mundo por el que alegre pisara.

El caso es que de tanto en él soñar,
fue el tiempo por sus horas navegando
y dándole a mis días este penar.

Y a veces es la brisa, susurrando,
cual si fuese el murmullo de la mar,
la que con tal visión me va embrujando.


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